Autor: Unidad de Cambio Climático de la Dirección de Desarrollo de AENO
Los proyectos MDL en muchas ocasiones permiten una mejora de las condiciones de vida de miles de personas, como llevar luz a zonas rurales de Senegal o sustituir 800.000 bombillas por otras de bajo consumo en Ruanda.
Los proyectos de Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) tienen como objetivo contribuir a mitigar el cambio en el sistema climático causado por la actividad humana. Aunque no están diseñados únicamente como elementos que luchen contra la pobreza y el subdesarrollo humano en los países donde se implantan, tienen en ocasiones un impacto social muy positivo en la zona en la que realizan su actividad.
Los MDL son uno de los mecanismos de flexibilidad del Protocolo de Kioto para contribuir a que los países más desarrollados-incluidos en el Anexo 1 del Protocolo- alcancen sus objetivos de reducción de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEl). Los MDL permiten a los países desarrollados y a sus empresas implicarse en actividades y proyectos de reducción de emisiones en otros países que no pertenecen a este Anexo, ayudándoles a aumentar su desarrollo mediante el uso de tecnologías limpias y sostenibles. Al mismo tiempo, los países desarrollados pueden utilizar las reducciones certificadas para contribuir al cumplimiento de una parte de los compromisos contraídos cuantificados de limitación y reducción de las emisiones de GEL.
Una de las condiciones que debe cumplir el proyecto MDL es la implementación de tecnologías de vanguardia, convirtiéndose el Mecanismo en una vía de implantación de las llamadas tecnologías limpias en los países en desarrollo. Esta implementación lleva aparejada la necesidad de desarrollar las capacidades técnicas del país anfitrión del proyecto, y sirve de semillero para la incorporación de otras tecnologías avanzadas.
Además, el proyecto MDL debe contribuir al desarrollo sostenible del país anfitrión. En muchas de las categorías de proyecto MDL, la repercusión sobre el área cercana al proyecto y sobre las poblaciones relacionadas con él es netamente positiva, por la reinversión de parte de los beneficios generados en programas sanitarios o de educación.
Los proyectos MDL deben ser validados por Entidades Operacionales Designadas (DOE). AENOR es el único organismo español y el sexto del mundo acreditado por Naciones Unidas como DOE dentro del MDL de Kioto para validar y verificar proyectos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Actualmente tiene en marcha más de 150 proyectos en países de Iberoamérica, Asia y África.
En África, AENOR está desarrollado numerosas actividades de validación, verificación y certificación de proyectos de reducción de GEl que están teniendo un importante beneficio social en poblaciones de países como Marruecos, Uganda, Ruanda, Senegal, Camerún, Nigeria, Níger y Mali.
Compostaje en vertederos de Uganda
El programa de compostaje se desarrollará en una primera fase en las diez ciudades más pobladas de Uganda (entre 34.000 y 120.000 habitantes). Consiste en un tratamiento de aireación de los residuos depositados en un vertedero (70 toneladas de residuos/día), para fabricar compost (abono orgánico), y al que tendrán acceso los agricultores del área.
Un primer impacto positivo será el incremento de la contratación de personal para trabajar en el vertedero (cuatro personas en la operación de cada planta de compostaje junto con el personal contratado para la segregación de los residuos), el cual procederá de los denominados buzos, personas que actualmente viven de vender en condiciones infrahumanas residuos tomados del vertedero.
Además, impulsará un mercado actualmente sin desarrollar, como es el uso del compost para fertilizar los suelos de la agricultura. Los alcaldes de las ciudades de Mukono, Jinja, Mbale, Soroti, Lira, Mbarara, Kabale, Kasese y Fort Portal han formado equipos de trabajo que realizan importantes actuaciones en materia de formación, concienciación ambiental y mejora de la producción agricultora mediante el uso de compost e incluso separación de residuos. La reducción de emisiones de CO2 que se pretende alcanzar será en torno a 13.694 toneladas de CO2 al año por cada vertedero.
Bombillas de bajo consumo en Ruanda
En Ruanda, AENOR lleva a cabo la validación de un proyecto de sustitución de 800.000 bombillas incandescentes (en 31.582 clientes) por bombillas de bajo consumo, que permitirá reducir 185.788 t CO2 de consumo de electricidad y beneficiará de una menor factura eléctrica a todo un país.
Los promotores del proyecto han realizado una labor de concienciación con campañas en medios de comunicación. En Ruanda sólo tiene acceso a electricidad el 50% de la población.
Iluminación eficiente en zonas rurales de Senegal
Este programa promociona el uso de sistemas de iluminación eficaces en áreas rurales de Senegal, hasta ahora no electrificadas, con el consiguiente beneficio social para sus poblaciones. La reducción en las emisiones GEl viene dada por el uso de bombillas fluorescentes de bajo consumo en vez de la utilización de las tradicionales bombillas incandescentes. Este programa se enmarca en un proyecto nacional para la electrificación rural de Senegal, pudiendo aumentar de un 16% a un 50% la población con acceso a red eléctrica.
Parte de los beneficios obtenidos por las reducciones de emisiones servirán para ampliar las zonas electrificadas del país. Todo ello servirá como puente entre las poblaciones rurales para el acceso a nuevos servicios sociales (salud, educación, comunicaciones, entre otros), así como para un mayor desarrollo económico de la región.
Recuperación de gas de vertedero en Camerún
El objeto de este proyecto consiste en evitar las emisiones de gas de vertedero rico en metano -con gran potencial de contribución al calentamiento global por medio de la instalación de pozos y conducciones, captación del gas y su posterior destrucción en el vertedero de Yaoundé, la capital de Camerún.
Con la destrucción del gas de vertedero (generado por la descomposición de la materia orgánica en la basura), se contribuye, además, a reducir la contaminación atmosférica y de los ríos, al tiempo que se evitan los malos olores y, por tanto, se mejora la calidad del aire de las poblaciones cercanas.
Parte de los beneficios económicos obtenidos por la venta de las reducciones de emisiones se utilizarán en proyectos locales para el desarrollo social y sanitario de las personas que viven en la zona.
Compostaje de Residuos Sólidos Municipales en Nigeria
Este proyecto está diseñado para reducir la generación de emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Pero además conllevará un cambio en la práctica habitual de tratamiento de los residuos que se lleva a cabo en la región. Se estima que en la ciudad de Lagos viven 12 millones de personas, una de las más pobladas de África, y en la que se espera un crecimiento de hasta 22 millones en 2015.
Por ello, el manejo y tratamiento de los residuos es uno de los grandes retos para la población y las autoridades locales. Hasta hoy, los residuos generados en la ciudad se transportan hasta varios vertederos donde se depositan sin realizarse ninguna gestión adecuada de los mismos.
La planta de compostaie de Ikorodu, en el Estado de Lagos, permitirá gestionar adecuadamente parte de los residuos orgánicos generados en la zona, que la empresa propietaria de la instalación recogerá con medios de transporte propios en mercados y zonas agrícolas. As se evitará la generación de gas metano que se produciría si éstos se depositaran en un vertedero. Con dichos residuos y mediante un proceso más limpio se producirá compost para ser aplicado como fertilizante en agricultura.
Además de su efecto medioambiental positivo, el desarrollo de este proyecto conllevará importantes beneficios sodales en su área de influencia, como disponer de un fertilizante de buena calidad alternativo a los abonos químicos que se utilizan actualmente. Esto ayudará al gran reto del Gobierno nigeriano para conseguir la autosuficiencia del país en producción de alimentos.
Asimismo, se crearán puestos de trabajo estables (se prevé la contratación de unas 90 personas) y se mejorara en la producción agrícola, lo que generaría un incremento en los ingresos de los agricultores y mayor desarrollo de la zona.
Por último, se conseguirá el desarrollo de una nueva tecnología no existente en el país que, podrá ser aplicada más ampliamente en el futuro.
Rehabilitación de la Central Hidroeléctrica de Kainji
La Central Hidroeléctrica de Kainji, sobre el río Níger (Nigeria), entró en operación en el año 1968 con un total de 760 MW de potencia instalada. El deterioro total de algunas de las turbinas, y la falta de reposición de elementos clave, hacen que la producción actual de la central esté por debajo del 30% de su capacidad nominal, en condiciones favorables de caudal en el río.
La rehabilitación de la central supondrá la generación de energía libre de emisiones de GEl, desplazando la operación de las múltiples centrales de gas existentes en el país, que cuentan con gas natural prácticamente gratuito por la abundancia del recurso en Nigeria. El proyecto no supone recrecimiento de la presa ni modificación de la obra civil, por lo que no se producirá la inundación aguas arriba de zonas agrícolas o de ribera, ni el desplazamiento de poblaciones.
El holding energético de Nigeria, propietario de la instalación, tiene comprometida junto con la ejecución del proyecto la reinversión en un ambicioso programa de mejora de las condiciones de vida de los asentamientos de población situados aguas debajo de la central, afectados por la crecida estacional del río.
Rima - Revista Industria del medio ambiente
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